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Exploring the Enigmas of the Tayos Cave: Sumerian Engravings, Astonishing Tunnels, and Neil Armstrong’s Visit

By Maximo Veron and Toby Martinez

Deep within the tropical jungle of the Morona Santiago province in Ecuador lies an enigma of epic proportions: the Tayos Cave. This cavern, with an estimated age of 200 million years, has become a focal point for mysteries and conspiracy theories suggesting the existence of an advanced underground civilization. The journey to reach this legendary site involves a three-day trek from Quito, traversing roads and delving into the density of the jungle.

The story of the Tayos Cave intertwines with the narrative of Juan Móricz, a Hungarian-Argentinian anthropologist who, in 1969, revealed the existence of this mythical place to the world. During his explorations, Móricz discovered metal plates inside the cave adorned with engravings reminiscent of the ancient Sumerian civilization of the Middle East. Sumeria, considered the world’s first civilization, flourished between the alluvial plains of the Euphrates and Tigris rivers.

The images found by Móricz in the Tayos Cave narrated, according to his claims in the El Universo newspaper, the origin and history of superior beings residing beneath the earth. These revelations fueled conspiracy theories, with figures like Erich von Däniken, author of “Chariots of the Gods” (1972), supporting the hypothesis of an underground civilization.

The impact of these discoveries led to an unprecedented expedition in 1976, led by Scottish engineer Stan Hall and involving research institutions, the Ecuadorian Armed Forces, and the American astronaut Neil Armstrong, the first human to set foot on the Moon. The goal was to validate or refute theories about the existence of superior beings in the cave.

Accessing the Tayos Cave is no easy task and requires an official permit, as well as the guidance of the Shuar tribe, the native inhabitants of the region. Once inside, explorers face tunnels stretching over 17.9 kilometers, according to a study by the National Section of Ecuador of the Pan American Institute of Geography and History.

 

The culmination of the exploration is the so-called Móricz Portal, an opening in the rocks resembling an elongated and perfectly square door, sparking speculation about its origin. The belief that this place was created by superior beings or even unknown entities has gained strength, fueled by the geometric perfection of this formation.

Stan Hall’s expedition resulted in the discovery of metal plates with engravings reminiscent of Sumerian mythology, dating back to Western Asia 2,900 years before Christ. These plates narrate the story of humanity and its connection with beings of celestial origin, inhabitants of the land of the ocean or the underworld. However, the ultimate fate of these relics remains uncertain, causing disappointment among the Shuar, who felt deprived and deceived.

Locals, victims of what they consider “looting” of their cultural treasures, have maintained a resistant stance toward the entry of visitors. Despite the popularity gained through the 2017 documentary “Tayos” by Miguel Garzón, the cave remains shrouded in uncertainty: Myth or reality?

The story of the Tayos Cave also intertwines with the Salesian priest and Italian documentarian Carlos Crespi Croci, who collected hundreds of pieces and metal plates in a museum in Cuenca, Ecuador. After Crespi’s death, the whereabouts of these pieces became unknown, fueling myths about their disappearance orchestrated by the Vatican.

Among the featured pieces are gold plates with engravings, contributing to the legend of the “gold library.” The story takes a darker turn with the intervention of Petronio Jaramillo, who claimed to have visited the library in 1946. Jaramillo was murdered in 1998, days before embarking on a new search for it. This event has added layers of mystery to the Tayos Cave story.

Although the 1976 expedition with the participation of Neil Armstrong popularized the cave, a report from the Ecuadorian Ministry of Defense indicates that its visible peculiarities were known since 1915. The construction of blocks over 300 meters underground is one of the unique features of the cave, compared by some researchers to the mysterious Nazca Lines.

The mysteries of the Tayos Cave have endured over time, and some researchers suggest new scientific expeditions to unravel the secrets still hidden in the depths of the cave. The question persists: What does the Tayos Cave in Ecuador truly conceal? Is it a simple myth or a reality that challenges our understanding of history? Only time and further research can shed light on this enigma that continues to capture the imagination of those willing to explore its unfathomable mysteries.

 

Explorando los Enigmas de la Cueva de los Tayos: Grabados Sumerios, Túneles Asombrosos y la Visita de Neil Armstrong

Por Maximo Veron y Toby Martinez

En lo profundo de la selva tropical de la provincia de Morona Santiago, en Ecuador, yace un enigma de proporciones épicas: la Cueva de los Tayos. Esta caverna, con una antigüedad estimada de 200 millones de años, se ha convertido en un foco de misterios y teorías conspirativas que sugieren la existencia de una civilización subterránea avanzada. El viaje para llegar a este sitio legendario implica tres días de travesía desde Quito, atravesando carreteras y adentrándose en la densidad de la selva.

La historia de la Cueva de los Tayos se entrelaza con la narrativa de Juan Móricz, un antropólogo húngaro-argentino que, en 1969, reveló al mundo la existencia de este lugar mítico. En sus exploraciones, Móricz descubrió planchas metálicas dentro de la cueva, adornadas con grabados que evocan la antigua civilización sumeria de Oriente Medio. Sumeria, considerada la primera civilización del mundo, se desarrolló entre las planicies aluviales de los ríos Éufrates y Tigris.

Las imágenes encontradas por Móricz en la Cueva de los Tayos narraban, según sus afirmaciones en el diario El Universo, el origen e historia de seres superiores que habitaban bajo la tierra. Estas revelaciones alimentaron las teorías conspirativas, con figuras como Erich von Däniken, autor de “El oro de los dioses” (1972), sosteniendo la hipótesis de una civilización subterránea.

El impacto de estos descubrimientos llevó a una expedición sin precedentes en 1976, liderada por el ingeniero escocés Stan Hall y con la participación de instituciones de investigación, las Fuerzas Armadas ecuatorianas y el astronauta estadounidense Neil Armstrong, el primer ser humano en pisar la Luna. El objetivo era validar o refutar las teorías de la existencia de seres superiores en la cueva.

El ingreso a la Cueva de los Tayos no es tarea fácil y requiere un permiso oficial, así como la guía de la tribu Shuar, los habitantes originarios de la región. Una vez dentro, los exploradores se enfrentan a túneles que se extienden a lo largo de 17.9 kilómetros, según un estudio de la Sección Nacional del Ecuador del Instituto Panamericano de Geografía e Historia.

El punto culminante de la exploración es el llamado Portal Móricz, una abertura en las rocas que se asemeja a una puerta alargada y perfectamente cuadrada, desatando la especulación sobre su origen. La creencia de que este lugar fue creado por seres superiores o incluso seres desconocidos ha ganado fuerza, alimentada por la perfección geométrica de esta formación.

La expedición de Stan Hall resultó en el descubrimiento de planchas metálicas con grabados que evocan la mitología sumeria, datada en Asia Occidental 2.900 años antes de Cristo. Estas placas narran la historia de la humanidad y su conexión con seres de origen celestial, habitantes de la tierra del océano o del inframundo. Sin embargo, el destino final de estas reliquias sigue siendo incierto, generando desencanto entre los Shuar, quienes se sintieron despojados y engañados.

Los locales, víctimas de lo que consideran un “saqueo” de sus tesoros culturales, han mantenido una postura reacia hacia la entrada de visitantes. A pesar de la popularidad alcanzada gracias al documental “Tayos” filmado por Miguel Garzón en 2017, la cueva ha quedado envuelta en la incertidumbre: ¿Mito o realidad?

La historia de la Cueva de los Tayos también se entrelaza con la del sacerdote salesiano y documentalista italiano Carlos Crespi Croci, quien coleccionó cientos de piezas y planchas metálicas en un museo en Cuenca, Ecuador. Tras la muerte de Crespi, el paradero de estas piezas se volvió desconocido, alimentando mitos sobre su desaparición orquestada por el Vaticano.

Entre las piezas destacadas se encuentran las planchas de oro con grabados, que han contribuido a la leyenda de la “biblioteca de oro”. La historia toma un giro más oscuro con la intervención de Petronio Jaramillo, quien afirmó haber visitado la biblioteca en 1946. Jaramillo fue asesinado en 1998, días antes de emprender una nueva búsqueda de la misma. Este suceso ha añadido capas de misterio a la historia de la Cueva de los Tayos.

Aunque la expedición de 1976 con la participación de Neil Armstrong popularizó la cueva, un informe del Ministerio de Defensa ecuatoriano indica que desde 1915 se conocían sus peculiaridades visibles. La construcción de bloques a más de 300 metros bajo tierra es una de las características únicas de la cueva, comparada por algunos investigadores con las misteriosas líneas de Nazca.

Los misterios de la Cueva de los Tayos han perdurado en el tiempo, y algunos investigadores sugieren nuevas expediciones científicas para desentrañar los secretos que aún se esconden en las profundidades de la cueva. La incógnita persiste: ¿Qué oculta realmente la Cueva de los Tayos en Ecuador? ¿Es un simple mito o una realidad que desafía nuestra comprensión de la historia? Solo el tiempo y nuevas investigaciones pueden arrojar luz sobre este enigma que sigue capturando la imaginación de aquellos dispuestos a explorar sus misterios insondables.

A lo largo del tiempo, los enigmas vinculados a la Cueva de los Tayos han mantenido su fascinación, y algunos expertos plantean la idea de llevar a cabo nuevas expediciones científicas con el fin de desvelar los secretos que aún permanecen ocultos en las profundidades de esta caverna. La interrogante persiste: ¿Cuál es la verdadera naturaleza de lo que guarda la Cueva de los Tayos en Ecuador? ¿Se trata simplemente de un mito o de una realidad que desafía nuestra comprensión histórica? Únicamente el transcurso del tiempo y futuras investigaciones tienen el potencial de arrojar luz sobre este enigma, el cual continúa cautivando la imaginación de aquellos dispuestos a sumergirse en sus misterios inescrutables.

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